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LUTEINA Y ZEAXANTINA: NUTRICION PARA TUS OJOS
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Uno de los sentidos más valorados por la especie humana es el sentido la vista, mismo que puede verse afectado por el paso de los años debido a un gran número de enfermedades de distinta importancia, ocupando la degeneración macular uno de los primeros lugares. Por fortuna, la buena nutrición puede ayudarnos a prevenir el desarrollo de algunos de estos padecimientos.

La degeneración macular es un trastorno de los ojos que destruye lentamente la visión central dificultando la realización de actividades comunes basadas en la visualización de detalles finos. Algunas de las actividades que pueden verse afectadas son la lectura y la capacidad para conducir vehículos. Se trata de una enfermedad común entre las personas mayores de 60 años y en países como Estados Unidos representa una de las principales causas de pérdida/disminución de la visión. La degeneración macular es una enfermedad que se encuentra fuertemente vinculada con la edad (DME) cuyos orígenes tienen que ver mucho con cambios en los vasos sanguíneos que irrigan la mácula del ojo, parte de la retina que hace que nuestra visión sea más nítida y detallada. En general hablamos de un padecimiento que no causa dolor pero que provoca la muerte de las células de la mácula.

Existen dos tipos de degeneración macular, la degeneración macular seca y la degeneración macular húmeda. La primera ocurre cuando los vasos sanguíneos bajo la mácula se vuelven delgados y frágiles. La mayoría de los afectados comienza con esta forma. La segunda ocurre solamente en el 10% de los casos y se caracteriza por el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos con carácter muy frágil debajo de la mácula, proceso conocido como neovascularización. Estos nuevos vasos dejan escapar sangre y líquido.

Durante los inicios de la enfermedad, las personas afectadas pueden no presentar síntoma alguno pero a medida que ésta progresa la visión central comienza a verse afectada. El síntoma más común en la DME es la visión borrosa. Con frecuencia los objetos en la visión central lucen distorsionados y opacos y los colores lucen desvanecidos. Uno puede tener dificultad para leer pero puede ver lo suficientemente bien para caminar o realizar otras actividades de rutina. A medida que la enfermedad avanza, puede ser necesaria más luz para realizar las actividades de todos los días, las líneas rectas se perciben torcidas y onduladas, y una mancha borrosa u oscura en el centro de la visión se vuelve gradualmente más grande y más oscura.

En las fases tardías, puede presentarse incapacidad para reconocer las caras hasta que las personas se encuentran lo suficientemente cerca. A pesar de que no se conoce bien el origen de esta enfermedad, han sido bien establecidos algunos factores de riesgo además de la herencia: raza blanca, tabaquismo, dietas ricas en grasas, sobrepeso.

Una vez que la degeneración macular seca avanza o se agrava, ningún tratamiento puede restablecer la pérdida de la visión. No obstante, una combinación especial de vitaminas antioxidantes (betacarotenos, ácido ascórbico..) y zinc puede evitar el empeoramiento de la enfermedad. Este tratamiento de tipo nutricional también puede beneficiar a personas con antecedentes familiares y factores de riesgo para DME antes de que presenten algún signo de la enfermedad. En este mismo sentido, los suplementos a base de luteína y zeaxantina son también de gran utilidad y se han empleado con mucho éxito.

La luteína es un pigmento vegetal que se encuentra naturalmente en frutas y hortalizas. Es un carotenoide que presenta actividad antioxidante pero que no posee actividad vitamínica como otros compuestos de la misma familia. En el ser humano este pigmento se concentra en la mácula. La luteína que no puede ser sintetizada por nuestro organismo, y que es incorporada a nuestro cuerpo por la dieta diaria, es transportada en la sangre y es captada sobre todo por la retina y el cristalino, donde se metaboliza a zeaxantina. Estas dos sustancias se conocen con el nombre de pigmentos maculares. Debido a su actividad antioxidante, diversos estudios han demostrado que el consumo de luteína y zeaxantina se asocia con un menor riesgo de cataratas y degeneración macular, las dos causas más comunes de pérdida de visión en los adultos. El papel fundamental de estos pigmentos es evitar la formación de radicales libres y moléculas oxidativas que causan daño a los tejidos oculares.

También, existe evidencia que indica que la concentración de los pigmentos maculares se relaciona directamente con la capacidad visual y la salud de los ojos, observándose una disminución de luteína y zeaxantina con el paso del tiempo. La suplementación con estos pigmentos durante algunos meses puede reducir entre el 30 y 40% el daño que se produce en la degeneración macular. A través de los alimentos se consiguen cantidades pequeñas de ambas sustancias, algunas buenas fuentes son las espinacas, lechuga, acelgas, brócoli, apio, espárragos, naranjas y duraznos.

Lic. Nut. Josué Rodríguez Sosa
Máster Internacional en Nutrición y Dietética