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LA HIDRATACIÓN EN LOS NIÑOS: EL AGUA ES LA MEJOR ELECCIÓN
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Elegir el tipo de bebida es tan importante como conseguir que beban, de manera que zumos y refrescos no deben sustituir al agua de forma habitual.

Los niños no son conscientes de tener sed mientras están entretenidos en otras actividades. Sin embargo, durante los meses de verano y vacaciones, al movimiento continuo de los pequeños se suma el calor, dos circunstancias que obligan a madres, padres y cuidadores a estar atentos de su hidratación.

El agua, a pesar de ser la bebida de elección para hidratar y calmar la sed, suele ser poco apreciada por los niños por su escaso o nulo sabor.Por eso, un consejo saludable es idear bebidas naturales para que los niños las tomen entre horas. Tan importante como conseguir que beban es escoger el tipo de bebida más adecuada, de forma que los zumos y las bebidas refrescantes, con o sin gas, no se conviertan en sustitutos del agua, sino que se consideren una golosina a tomar en momentos puntuales.

Si el organismo de los niños está bien hidratado, realizará mejor el transporte de los nutrientes a las células y la eliminación de los desechos por la orina, las heces, el sudor y la transpiración. A su vez, como las heces son más blandas y fluidas es menor la posibilidad de sentir estreñimiento, un malestar común entre los más pequeños.

Por otro lado, una buena hidratación en los pequeños mantiene lubricadas sus articulaciones, tendones y mucosas, lo que les previene de dolores articulares y musculares y de afecciones respiratorias. El agua actúa además como termorregulador al absorber el calor y liberarlo a través de la transpiración de la piel, una función esencial cuando el niño está en pleno movimiento y en los días de más calor.

Recomendaciones para una hidratación saludable en los niños:

Grupo
Etapa de la vida

Ingestión de líquidos diaria total (I/día)

 

Bebés

0 a 6 meses

0.7

Se asume que es leche materna

7 a 12 meses

0.8

Se asume que es leche materna y alimentos y bebidas complementarias. Incluye unos 0.6 I (3 tazas) como líquido total, incluyendo fórmula, jugos y agua simple.

Niños

1 a 3 años

1.3

Aproximadamente 0.9 I (5 tazas) como bebidas totales, incluyendo agua simple.

4 a 8 años

1.4

Aproximadamente 1.2 I (5 tazas) como bebidas totales, incluyendo agua simple.

* Tabla adaptada de: Food and Nutrition Board (FNB) of National Academy of Sciences (USA), 2004.

Signos de alerta

En los bebés y niños pequeños el vómito y la diarrea son las causas más comunes de deshidratación. Los síntomas de alerta incluyen el llanto sin lágrimas, piel, boca y lengua secas y agrietadas, ojos hundidos, piel grisácea y disminución de la orina. Se estima que la orina normal de bebés menores de tres meses se traduce en un pañal mojado al menos cada seis horas, mientras que los niños que andan deben mojar al menos tres pañales diarios.

AGUA Y ZUMOS NATURALES, NO REFRESCOS

El agua debe ser la bebida de elección para ofrecerles a los niños en cualquier momento. Pero muchas veces el escaso o nulo sabor de ésta hace que no sea apreciada por ellos, y prefieren zumos y refrescos en su lugar. Ni las bebidas refrescantes, con o sin gas, ni los zumos de frutas se han de convertir en sustitutos del agua, dado que el consumo de bebidas azucaradas entre horas es un hábito insano que puede propiciar la caries y la obesidad entre los más pequeños.

Los zumos naturales se pueden diluir en agua con el fin de darle un sabor diferente según el tipo de fruta escogida. Los zumos frescos de sandía y naranja, piña y sandía, frambuesa y cerezas o ciruela con fresas son una oportunidad para aprovecharse de las virtudes nutritivas y el sabor de las frutas de temporada. Las sopas son otro modo de tomar más líquidos con sabor.

Artículo publicado por Mayte Zudaire en www.consumer.es/alimentacion/