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LA NUEVA EPIDEMIA SOCIAL: LA OBESIDAD INFANTIL (PARTE II)
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Medidas preventivas

Se recomienda cuando en la familia existe uno o varios miembros con obesidad o con enfermedades cardiovasculares. Se considera necesario plantearse programas de detección e intervención temprana en edades escolares mediante:

  • La visita del pediatra. Es capaz de detectar precozmente a los niños con problemas de sobrepeso.
  • En casa. Es importante llevar un hábito de alimentación adecuado proporcional a cada edad.

Tratamiento

Las medidas específicas de tratamiento que se adoptarán variarán en base a la edad y el grado de obesidad.

Lactantes obesos

Se recomienda que durante los primeros seis meses de vida se evite someterles a una pérdida de peso. La razón se basa en que tienden a adelgazar a medida que comienzan a incrementar la actividad física y a introducir una alimentación complementaria a la leche materna.

De 6 a 18 meses

No se aconseja someterles a ninguna dieta puesto que ésta puede provocar un déficit a nivel nutricional y dificultar el crecimiento.

Se recomienda incrementar la actividad física puesto que si se mantiene activo durante el juego contribuirá, sin ningún esfuerzo, a quemar el exceso de grasa acumulada durante la lactancia.

Edad preescolar

No se aconseja perder peso sino que lo más saludables está en estabilizarse mediante una dieta equilibrada. En cualquier caso, el ejercicio físico es una buena alternativa que contribuye a mantener el peso adecuado a cualquier edad.

Niños escolares y adolescentes

Es conveniente que junto a una dieta baja en calorías, pero con alto contenido nutritivo, participen de manera activa, es decir, con un alto nivel de implicación personal en programas de apoyo psicopedagógico.

Durante la etapa escolar los niños suelen manifestar problemas vinculados a la alimentación. Los más frecuentes son:

El sobrepeso que en ocasiones puede conducir a la obesidad. Con frecuencia, se debe a una ingesta elevada de alimentos de alto nivel calórico y junto a un escaso ejercicio físico.

Falta de interés hacía la comida. Suele deberse a una mala organización en el reparto de las comidas o porque se pica entre horas e incluso esta inapetencia puede deberse a problemas escolares o a dificultades de relación entre los compañeros.

Rechazo de alimentos nuevos. Se debe a la monotonía en el consumo diario de alimentos. La solución está en introducirlos gradualmente combinándolos con otros ya conocidos. Para conseguir una dieta más variada y menos aburrida se aconseja desarrollar el gusto desde los primeros años de vida

Artículo publicado en www.alimentacion-sana.com.ar