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¿CUÁNTA AGUA TIENEN QUE TOMAR LOS BEBÉS Y NIÑOS PEQUEÑOS? II
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El peligro de la deshidratación

La deshidratación es el proceso de pérdida de agua corporal. Puede estar causado por vómitos o diarrea, una sudoración excesiva o una ingesta insuficiente de líquidos, entre otras variables.

La sequedad de labios y boca y el hecho de que el niño lleve horas sin orinar son signos de deshidratación

En los niños, hay que estar atentos a los signos que indican una deshidratación: sequedad de labios y boca, la constatación de que lleva varias horas sin orinar, los ojos hundidos y debilidad en general. Por el contrario, si el niño está contento, produce lágrimas al llorar y orina con regularidad es señal de que está bien hidratado.

No obstante, resulta esencial asegurar una adecuada hidratación en las siguientes situaciones:

  • Temperatura ambiental elevada: cuando supera los 30ºC y la humedad ambiental es baja, las pérdidas de agua por evaporación se multiplican por tres.
  • Diarreas y gastroenteritis: las pérdidas de agua cuando se sufre este trastorno son ocho veces superiores a las habituales. Si la diarrea es importante, es recomendable ofrecer a los pequeños soluciones de rehidratación oral a menudo. La composición de estos preparados facilita la absorción de agua y contiene sales minerales necesarias para reponer las pérdidas.

ALIMENTOS QUE HIDRATAN

Sin duda alguna, el agua es la mejor opción para mantener una correcta hidratación. Le siguen las frutas y hortalizas, que están compuestas en un altísimo porcentaje por agua.

Además, tienen un elevado contenido de sustancias protectoras para la salud, como vitaminas, minerales, fibra y compuestos antioxidantes. Otros alimentos, como los lácteos, también pueden contribuir a la hidratación.

Además del agua, las frutas, las hortalizas y los lácteos son alimentos que contribuyen a la hidratación de los niños.

Las necesidades de agua también varían en función del tipo de alimentación que el niño siga. Si toma demasiados alimentos proteicos y ricos en sodio (carnes, precocinados, embutidos y productos de charcutería como salchichas, etc.), el niño requiere, además de corregir su dieta, una mayor cantidad de agua para facilitar la excreción urinaria de los productos de desecho de su metabolismo. Por ello, la ingesta de alimentos ricos en estos nutrientes debe ser comedida en la infancia. En esta etapa, las recomendaciones de consumo de alimentos proteicos (carne, pescado, huevos y derivados) son de un máximo de dos raciones al día. Los alimentos ricos en sodio y, por lo tanto, en sal, en caso de consumirse, deben ingerirse de forma moderada y ocasional.

Artículo publicado en: www.consumer.es/alimentacion/