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Hace algunos años Pronat lanzó al mercado la Acerola, un producto 100% natural elaborado a partir de un fruto proveniente de un arbusto denominado acerolo que se cultiva en la parte norte de América del Sur, Centroamérica y el Caribe. La acerola es un fruto pequeño y rojo muy similar a las cerezas que se caracteriza por su sabor suave y ácido al mismo tiempo. Se trata de una fruta con múltiples beneficios y propiedades para la salud por lo que tradicionalmente ha sido utilizada para prevenir los resfriados y demás enfermedades respiratorias pero también se le ha dado el uso de fungicida (combate los hongos), antiinflamatorio, antianémico, astringente y diurético; sin embargo, la principal característica es su elevado contenido en vitamina C que puede llegar a ser hasta 80 veces mayor que el que se encuentra en los frutos cítricos como la naranja. Evidentemente, la mayoría de los beneficios de este alimento se relacionan con el extraordinario contenido de vitamina C que posee.
También llamada ácido ascórbico, la vitamina C es necesaria para el crecimiento y desarrollo de nuestro organismo e interviene en una cantidad muy importante de reacciones metabólicas. Lamentablemente a diferencia de algunos nutrimentos que pueden sintetizarse en pequeñas cantidades dentro de nuestro cuerpo, esta vitamina es un nutrimento completamente esencial por lo que es necesaria su obtención a través de los alimentos y/o suplementos. Además, la vitamina C pertenece al grupo de las vitaminas hidrosolubles o lo que es lo mismo, se disuelve fácilmente en agua hecho que dificulta su almacenamiento en nuestro organismo; dicho de otro modo, las cantidades no utilizadas de vitamina C salen del cuerpo a través de la orina lo que significa que necesitamos un suministro continuo de este nutrimento.
Como se ha indicado antes, el consumo de ácido ascórbico no solo es necesario sino también indispensable para el crecimiento y reparación de la totalidad de los tejidos del cuerpo. Esto se debe a que interviene decisivamente en la síntesis del colágeno, una proteína con funciones estructurales utilizada para formar la piel, los tendones, las encías, los ligamentos y los vasos sanguíneos. Igualmente, es esencial para la cicatrización de las heridas y para la reparación y mantenimiento de dientes, huesos y cartílagos. No debemos olvidar que el consumo de vitamina C es indispensable para que todos estos procesos orgánicos se lleven a cabo exitosamente.
Gracias a la incomparable cantidad de vitamina C de la Acerola, este fruto puede ser considerado como uno de los alimentos con mayor capacidad antioxidante que se encuentran en la naturaleza. Recordemos que la función de los antioxidantes es bloquear parte de la acción de los radicales libres que no son otra cosa que agentes tóxicos que dañan nuestras estructuras corporales ocasionando entre otras cosas el envejecimiento prematuro y cuya acumulación es responsable del desarrollo de muchas enfermedades de tipo crónico-degenerativo como cáncer, cardiopatía, diabetes e inclusive padecimientos articulares como la artritis. Los efectos protectores se extienden a la inhibición de la formación de nitrosaminas (sustancias potencialmente cancerígenas) en el estómago a partir de otras sustancias llamadas nitratos que están presentes en ciertas bebidas y alimentos industrializados como las carnes frías. Igualmente, participa en la desintoxicación de metales pesados como el Plomo que con su presencia altera nuestro sistema nervioso y las funciones hepática y renal. Por fortuna, hoy en día podemos reducir de manera significativa la aparición de estos trastornos asegurando nuestra ingesta de ácido ascórbico a través del consumo de Acerola Pronat.
Las funciones y beneficios de la vitamina C son todavía más amplios. Este nutriente es necesario para la síntesis de hormonas tiroideas y neurotransmisores como la noradrenalina que se encarga de transmitir muchas de las señales nerviosas de nuestro cuerpo; además, juega un papel importante en el metabolismo de las grasas al ser también necesaria su presencia para la formación de L-carnitina, importante movilizador de grasas corporales. Igualmente, el ácido ascórbico interviene activamente en el funcionamiento del sistema inmunológico aumentando nuestra resistencia a resfriados, gripes e infecciones en general así como también ayuda a corregir la anemia ferropénica al aumentar la absorción intestinal de hierro y mejorar los niveles séricos de este mineral.
No debemos olvidar que también existen algunas situaciones en las que el requerimiento de vitamina C se encuentra aumentado, tal es el caso de mujeres durante el embarazo y la lactancia, consumo de anticonceptivos orales, estrés y la práctica del tabaquismo y vegetarianismo. Igualmente, otras personas que resultan beneficiadas de la suplementación con este nutrimento son aquellas que han sido sometidas recientemente a cirugías de menor y mayor tamaño en quienes la recuperación se lleva a cabo en un menor periodo de tiempo.
Como se ha visto, la vitamina C constituye uno de los nutrimentos más importantes para nuestro cuerpo por lo que es necesario asegurar una ingesta adecuada de dicho nutrimento, lamentablemente gracias a los estilos de vida actuales la alimentación no logra en todos los casos satisfacer nuestra demanda. Sea éste el caso o una necesidad aumentada, siempre podemos recurrir al consumo de productos especializados que nos ayuden a preservar la salud y gozar de una mejor calidad de vida.
Lic. en Nut. Josué Rodríguez Sosa, email: nutricion@pronat.com.mx
Universidad Autónoma de Yucatán
Diciembre 30-08
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