En la naturaleza se encuentran más de 300 tipos de flavonoides cuya acción regeneradora del daño celular es bien conocida (actividad antioxidante).
Aunque su composición variará un poco de acuerdo del lugar donde se encuentre la colmena, en términos generales puede decirse que el propóleos está compuesto por resinas, bálsamos, cera de abeja, aceites esenciales, polen, y sustancias orgánicas y minerales como provitamina A y algunas vitaminas del complejo B, así como aluminio, plata y hierro, respectivamente.
Históricamente, el propóleo ha sido utilizado para tratar enfermedades de las vías respiratorias altas como resfriado común, gripe, bronquitis, laringitis, sinusitis, otitis, y neumonía. No obstante es también conocido en dermatología para el tratamiento de abscesos, grietas, llagas bucales y otros daños de la piel. Algunos naturópatas lo recomiendan incluso, además de las afecciones de la garganta, como cicatrizante, antiinflamatorio y analgésico.
Además de su amplio efecto antibacteriano, el propóleo estimula la reacción inmunológica del organismo, complementando ambas funciones sin producir alteraciones de la flora bacteriana, cosa que ocurre con los antibióticos de síntesis. Muchos consumidores han encontrado resultados superiores cuando combinan propóleo con miel de abejas, otro antibiótico presente en la naturaleza.
Lic. Nut. Josué Rodríguez Sosa
Máster Internacional en Nutrición y Dietética
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INGREDIENTES:
Agua, alcohol etílico y Propóleo de Abejas.
PRECAUCIONES:
No deben tomarlo niños menores de 10 años debido a su contenido de alcohol
PRESENTACIÓN:
Frasco Gotero con 40 ml.
MODO DE EMPLEO:
Tomar de 10 a 20 gotas con un vaso de agua 3 veces al día. Tópicamente se puede utilizar con más frecuencia, lavando la lesión antes de aplicar, de 4 a 5 veces diarias. Se puede aplicar sobre la piel a cualquier edad. |