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COENZIMA Q10: MÁS QUE UN ANTIOXIDANTE
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Hasta hace apenas cincuenta años era una desconocida. Hoy, además de atribuirle propiedades importantes para la prevención y tratamiento de diversas patologías, los expertos afirman que la coenzima Q-10 estimula el sistema inmune, mejora el funcionamiento coronario, aumenta la energía celular y normaliza las constantes sanguíneas, entre otros efectos beneficiosos. Y todo ello sin efectos secundarios notables.

vitamina E

Aunque no es ni vitamina, ni mineral, ni aminoácido se la ha descrito como una sustancia que posee las propiedades de una vitamina E, incluso, algunos expertos en nutrición la denominan "la vitamina 10" ya que se trata de un nutriente que el organismo necesita para alimentar las células y poder operar en un nivel óptimo.

Es más, los estudios científicos realizados hasta el momento han demostrado que la Q-10 es una pieza clave del metabolismo celular que ayuda a convertir el alimento en energía además de ser uno de los principales antioxidantes liposolubles y poseer notables propiedades cardioprotectoras y vigorizantes del sistema inmune.

¿QUÉ ES LA COENZIMA Q-10?

Técnicamente es un potente antioxidante liposoluble conocido también como ubiquinona. Es tal su importancia que estudios posteriores a los del doctor Crane han demostrado que la vida humana no sería posible sin ella. Así lo certifican los múltiples análisis que se han hecho sobre la bioquímica corporal humana. Gracias a estos trabajos se ha descubierto que cuando los niveles de Q-10 son deficientes en más de un 25% de la cantidad que se considera necesaria empiezan a aparecer trastornos que pueden ir desde la subida de la presión sanguínea a ataques cardiacos, problemas de inmunodeficiencia y cáncer. Si esta deficiencia en los niveles vitales de Q-10 es superior al 75% la vida, sencillamente, no puede continuar.

Aunque lo más preocupante es que los mismos estudios han puesto en evidencia que una gran cantidad de medicamentos de uso frecuente destruyen la coenzima Q-10 presente en nuestras células. Entre ellos, algunos productos para bajar el colesterol, antidiabéticos, antidepresivos, ansiolíticos, antihipertensivos y otros.

VITAL PARA EL CORAZÓN

Este nutriente es pues indispensable para mantener sano el corazón. Son abrumadoras las pruebas que demuestran que la mayoría de los pacientes cardiacos tienen deficiencia de coenzima Q-10 y que su ingesta revitaliza la función cardiaca aliviando notablemente los síntomas de las insuficiencias cardiacas.

Los investigadores explican que cuando las células del corazón no contienen la suficiente coQ-10, la producción de energía baja y se producen disfunciones mitocondriales y cardiacas. En cambio, si a los músculos del corazón se les administra un complemento de Q-10 aumenta significativamente la producción energética en las mitocondrias, se revitalizan las células necesitadas de energía, se fortalece el corazón y disminuye el esfuerzo necesario para hacer circular la sangre. En resumen, la Q-10 mejora la función mecánica del corazón dotando a las células del combustible necesario para funcionar eficazmente. Los estudios han demostrado que también impide que el colesterol malo obstruya las arterias y que da buenos resultados en el tratamiento de otro tipo de problemas cardiovasculares como la presión arterial alta, la arritmia, la angina de pecho y el colapso de la válvula mitral. Además, se ha comprobado que la Q-10 tiene la propiedad de proteger el corazón durante periodos de astenia o privación de oxígeno.

ALIADO DE NUESTRA DEFENSAS

También se sabe que la coenzima Q-10 tiene una importancia fundamental para el correcto funcionamiento de nuestro sistema de defensas. Así, cuando los niveles de esta coenzima están bajos el sistema inmune se debilita. Es decir, que la competitividad del sistema inmune es directamente proporcional a la presencia de Q-10 en nuestro organismo. Por un lado, como antioxidante que es, la Q-10 protege a las células contra los radicales libres. Por el otro, actúa como un agente inmunoestimulante que activa la función de los macrófagos. Esto quiere decir que la Q-10 estimula la efectividad del sistema inmune pero no porque genere la producción de un mayor número de células sino porque las dota de más energía.