En otras palabras, con el paso de la edad las células cerebrales se deterioran y la red de células nerviosas sufre daños importantes que se caracterizan por una reducción de la permeabilidad de las membranas celulares cuya consecuencia es el detrimento de la transmisión de señales en nuestro cuerpo. Probablemente ésta sea una de las causas de padecimientos tales como la enfermedad de Alzheimer y otras formas de disminución mental relacionada con la edad como la demencia senil.
Ahondando un poco más en el tema, esta disminución de la capacidad mental frecuentemente se asocia también a cambios de personalidad, pérdida de la autoestima y depresión, que al final solo disminuyen la calidad de vida de estas personas.
De acuerdo a la literatura científica, uno de los nutrientes claves para prevenir y combatir dichos trastornos constituye un tipo de grasa que no se utiliza con fines energéticos. Seguramente algunos de los lectores deben haber escuchado hablar de los llamados fosfolípidos, que constituyen un lípido con propiedades estructurales y que se encuentran presente en todas las células del cuerpo. Algunos de los fosfolípidos más importantes son la fosfatidilcolina (lecitina), fosfatidil etanolamina, fosfatidilinositol y fosfatidilserina. Para fines de este artículo, vamos a concentrarnos únicamente en la fosfatidilserina.
Desde una perspectiva general, los fosfolípidos son sustancias grasas que están presentes en la totalidad de las células del cuerpo donde forman parte primordial de la pared que rodea al contenido celular, mejor conocida como membrana celular o membrana citoplasmática. Específicamente, la fosfatidilserina es un tipo de fosfolípido que pertenece al grupo de las cefalinas, cuyo nombre hace referencia a su ubicación en el cuerpo humano pues integra las paredes celulares del cerebro y del sistema nervioso. Siendo así, la fosfatidilserina juega un papel central en la comunicación intercelular al regular las sustancias que entran y salen de la célula, contribuye a la fluidez de las membranas celulares e interviene en la transmisión de señales bioquímicas al interior de las células nerviosas.
En distintas ocasiones se ha demostrado que niveles bajos de fosfatidilserina en el cerebro se asocian a una función mental desmejorada y cuadros depresivos en la población adulta mayor. Igualmente, a través de diversos estudios científicos realizados en las últimas décadas se ha podido comprobar que la suplementación con fosfatidilserina mejora significativamente no sólo la capacidad de aprendizaje y memorización, sino también los trastornos del comportamiento como la pérdida de motivación e interés por el entorno, y la depresión.
Hoy en día también se sabe que el consumo frecuente de fosfatidilserina incrementa el metabolismo de la glucosa en el cerebro y aumenta el número de receptores para los neurotransmisores cerebrales como la acetilcolina. Esto quiere decir que al consumir fosfatidilserina garantizamos el aporte de sustratos energéticos a nuestro cerebro al mismo tiempo que propiciamos una mejor transmisión de señales nerviosas. Este podría ser el mecanismo a través del cual se previene el desarrollo de trastornos de la memoria y los demás antes mencionados.
Probablemente, el aumento del número de receptores nerviosos podría explicar el hecho de que los efectos potenciadores de la memoria del consumo de fosfatidilserina se mantengan un par de meses después de su consumo.
Si bien es cierto que algunos alimentos como la yema de huevo, el hígado y la lecitina de soya son ricos en fosfolípidos como la fosfatidilserina, las concentraciones terapéuticas únicamente se logran a través del consumo de suplementos alimenticios que concentren este nutrimento. La justificación se encuentra en el hecho que los mejores resultados se han observado en los sujetos quienes consumieron dosis de 100 mg 2 o 3 veces al día. Una de las innovaciones de Pronat es SuperKrol Xtra que además del ácido glutámico y la Tiamina que tradicionalmente contiene, ahora incluye la cantidad de fosfatidilserina que nuestro sistema nervioso requiere para mantenerse en óptimas condiciones. En realidad se trata de una mezcla de nutrimentos que no sólo se recomienda para personas con problemas de memoria y concentración, sino que constituye una herramienta de primer mundo para personas jóvenes y adultas con miras a la prevención de estos padecimientos.
Como personal de salud, recomiendo la suplementación con fosfatidilserina combinada con una nutrición saludable y la práctica regular de ejercicio físico, para lograr una mejor calidad de vida.
Lic. Nut. Josué Rodríguez Sosa
Universidad Autónoma de Yucatán
15/Febrero/2009
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