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La cantidad de masa ósea de una persona aumenta paulatinamente desde el nacimiento, hasta alcanzar un valor máximo alrededor de los 30-35 años, cuando se logra la madurez esquelética. A partir de este punto, el organismo sufrirá, de forma natural y paulatina, una resorción o pérdida de la masa ósea que durará el resto de la vida. En la mujer, la pérdida de la densidad ósea se acelera notablemente después de la menopausia, como consecuencia de la carencia de estrógenos y alcanza del 3 al 5% anual en los años que siguen a la menopausia. Sin embargo, el ritmo de la disminución postmenopáusica del tejido óseo difiere de unas mujeres a otras.
La osteoporosis representa uno de los mayores problemas de salud en el mundo occidental. Esta enfermedad, caracterizada por la pérdida de masa ósea y el aumento de la fragilidad de los huesos, afecta a las mujeres en una proporción de 4 a 6 veces superior respecto a los hombres de igual edad. Según FHOEMO (Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades Metabólicas Óseas), a partir de los 50 años, una de cada tres mujeres y uno de cada ocho hombres sufrirán al menos una fractura provocada por osteoporosis a lo largo de su vida. No obstante, sea cual fuere la edad, una dieta que incluya los nutrientes necesarios para fortalecer los huesos, sumado a un estilo de vida sano, dieta sana y equilibrada, junto con la práctica de ejercicio físico y el tomar el sol unos 15 minutos al día para obtener vitamina D, pueden hacer que el proceso natural de desgaste óseo sea más lento.
Son numerosos los estudios que han puesto de manifiesto la importancia de determinados nutrientes de la dieta, como el calcio y la vitamina D, en la formación y mantenimiento de la masa ósea. Sin embargo, el estatus del hueso puede verse afectado además de estos nutrientes por otros componentes de la dieta como las llamadas isoflavonas.
Importancia del calcio para mantener unos huesos sanos
El calcio es un nutriente esencial para la formación y mantenimiento de unos huesos fuertes y sanos. Aproximadamente el 99% del calcio corporal se encuentra en los huesos, dado que el organismo está constantemente eliminando y reemplazando pequeñas cantidades del mismo, se debe garantizar la ingesta de calcio en la dieta a lo largo de toda la vida. Si la ingesta o absorción de calcio son inadecuadas, la concentración de calcio en sangre se mantendrá a expensas del calcio óseo, y si en el hueso se elimina más calcio del que se reemplaza, éste comenzará a debilitarse, con el consiguiente riesgo de fractura y deformidad. Es particularmente importante conseguir un aporte óptimo de calcio a través de la dieta durante las tres primeras décadas de la vida y, en especial, durante los años de la preadolescencia y adolescencia que es cuando los huesos crecen más rápido. Una adecuada ingesta de calcio a estas edades puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar osteoporosis en edades avanzadas.
La ingesta diaria recomendada de calcio oscila entre los 1200 mg/día y 1500 mg/día, lo que equivale a tomar de 4 a 5 raciones de lácteos no enriquecidos con calcio, ó 3 a 4 raciones en caso de lácteos enriquecidos con calcio. Además de la leche y otros productos lácteos, el calcio puede obtenerse mediante alimentos como frutos secos, sardinas, legumbres y pan integral. En este sentido, hay que considerar otros factores que pueden condicionar e interferir en la absorción y retención corporal de calcio, como el sedentarismo o la presencia de otros componentes de los alimentos: fibra dietética, oxalatos, fosfatos y cafeína.
Otra de las opciones cada vez más empleadas por los médicos y los nutricionistas la constituyen los suplementos dietéticos con calcio, especialmente después que el Instituto Nacional Americano de la Salud en 1994, sugirió en 1994 un aumento de la ingesta de calcio en personas mayores de 65 años, hasta situarse en los 1500 mg/día a fin de evitar en la medida de lo posible una mayor pérdida ósea.
En mujeres de edad avanzada, la suplementación de la dieta con calcio se asocia a una mayor densidad mineral ósea (1-3%), con disminución de la pérdida ósea en los primeros 1 ó 2 años tras el inicio de la suplementación, Igualmente, hay que cuidar la ingesta en mujeres después de la menopausia. En general, los especialistas concuerdan en que la suplementación con calcio previene la disminución de la densidad mineral ósea en mujeres postmenopáusicas y en la osteoporosis senil, convirtiéndose por tanto en el tratamiento eficaz de la osteoporosis, siendo capaz por sí misma de reducir el riesgo de fracturas, sobre todo en la forma senil de la enfermedad, pero también en grupos de riesgo elevado.
Las bondades de las isoflavonas sobre la salud ósea
Las isoflavonas son compuestos químicos que están presentes en numerosos alimentos vegetales, sin embargo, la soja parece ser la fuente más importante de isoflavonas de la dieta, siendo las especies principales la genisteína y la daidzeína. Estos componentes presentan una similitud estructural con los estrógenos (hormonas responsables de las características sexuales femeninas), lo que a su vez les confiere cierta acción estrogénica, de ahí que reciban el nombre de fitoestrógenos.
Existe una amplia literatura sobre su actuación como estrógenos y su utilidad para atenuar los síntomas de la menopausia; como antiestrógenos, como anticancerígenos (por inhibición de las enzimas implicadas en la diferenciación y el crecimiento de tumores), como antioxidantes, como estimuladores de las defensas del organismo.
Ensayos clínicos realizados con ipriflavona (una isoflavona sintética), pusieron de manifiesto en cómo la administración de la misma en dosis de 400 a 600 mg/día ayuda a prevenir la pérdida ósea que sigue a la menopausia, al inhibir el reclutamiento de los osteoclastos. Otros estudios realizados in vitro han demostrado cómo las isoflavonas incrementan la proliferación y diferenciación de las células formadoras de hueso (osteoblastos), así como la síntesis de colágeno en cultivos tisulares.
Además, el consumo de isoflavonas en las dosis empleadas es seguro según diversos estudios y no existen datos experimentales que demuestren algún tipo de toxicidad en humanos y animales. Afortunadamente en México, empresas como Pronat, dedicadas al cuidado de la salud, ofrecen desde hace varios años productos a base de Calcio y de Isoflavonas de Soya entre los que se encuentran la Calci-Flavona y las Isoflavonas de Soya, productos que por su gran demanda es posible encontrarlos casi en cualquier farmacia y tienda naturista.
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