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Resulta interesante su aplicación en dietética debido a su casi inigualable composición: proteínas, vitaminas (complejo B, vitamina C, provitamina A), sales minerales, oligoelementos, enzimas y otras sustancias.
Gracias a las enzimas que presenta, los componentes del polen son fácilmente asimilables por nuestro organismo, de modo que se aprovechan al máximo sus propiedades nutrimentales. El polen de flores está especialmente indicado en casos de anemia, ya que aumenta la producción de glóbulos rojos de la sangre. También actúa como regulador intestinal, mejorando la digestión de los alimentos, logrando así, que nuestro cuerpo asimile y aproveche mucho mejor los alimentos que ingiere.
Se debe conservar en un lugar fresco y seco, puesto que la humedad provoca la formación de mohos. Se puede tomar de 1 a 3 veces al día, según las necesidades del consumidor, aunque casi siempre es más aconsejable tomarlo en ayunas. Además de la presentación en polvo, el polen puede ser encontrado en forma de cápsulas.
En dietética, el polen de flores es visto como potente multivitamínico algo cercano a la conocida Alga Spirulina.
Comentado por Lic. Nut. Josué Rodríguez Sosa.
Artículo original en www.consumer.es/alimentacion
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