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| En el año de 1912, Hopkins empezó a hablar de las vitaminas que llamó accesorios para la supervivencia animal, en ese mismo año el químico polaco Funk obtuvo una amina a la que bautizó como vitamina, que proviene de vita (esencial para la vida) y amina (ammoniakos, sustancia) o amino vital.
Bioquímicamente, se clasifican como coenzimas las sustancias orgánicas o compuestos heterogéneos con al menos un átomo de carbono, que aceleran la velocidad de las reacciones químicas normales del organismo.
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Son micronutrientes esenciales sin valor energético (por lo tanto no engordan) además de ser imprescindibles para la vida por requerirse en pequeñas cantidades, contrarrestan sólo las enfermedades ocasionadas por sus carencias y son obtenidas de los alimentos que ingerimos a diario, debido a que el cuerpo humano no las produce o sintetiza. Tienen que ver con el metabolismo, con la manufactura de hormonas, neurotransmisores del sistema nervioso, células de la sangre y material genético, actuando como precursoras de coenzimas y como sustancias antioxidantes. Tanto su carencia como su exceso pueden llegar a provocar trastornos metabólicos que desencadenarían en enfermedades como avitaminosis e hipervitaminosis. Las vitaminas del complejo B conocidas oficialmente como tales son: B1 o Tiamina, B2 o Riboflavina, B3 o Niacina, B5 o Ácido pantoténico, B6 o Piridoxina, B7 o B8 o Biotina o Vitamina H, B9 o Ácido fólico o Vitamina M y B12 o Cianocobalamina.
B1 ó Tiamina, se absorbe fácilmente en el intestino por un mecanismo pasivo (a dosis altas) y por un mecanismo activo (a dosis bajas). Se deposita en el músculo, corazón, hígado, riñones y cerebro. El depósito corporal alcanza los 30 mg y su semivida biológica es de 9 a 18 días. Coenzima que descompone los carbohidratos, es esencial para los ácidos nucleicos y portadores de los genes. Promueve el apetito, normaliza las funciones del sistema nervioso, actúa como transportador y coenzima de enzimas en el metabolismo del oxígeno. Previene ciertos efectos graves de la diabetes (sobre todo de complicaciones cardiovasculares, renales y oculares) ya que protege a las células ante los niveles elevados de glucosa. La falta de ésta vitamina se debe a la mala alimentación, al alcoholismo y enfermedades crónicas que pueden ocasionar anorexia, irritabilidad, apatía, debilidad generalizada, crecimiento retardado, deterioro de tejidos, depresión, inflamación de los tejidos por retención de líquidos y beriberi. La dosis diaria recomendada es de 50 mg.
B2 Ó Riboflavina, es importante en la transformación de los alimentos en energía, favorece la absorción de las proteínas, grasas y carbohidratos, permite que las células usen el oxígeno e interviene en los procesos enzimáticos relacionados con la respiración celular, influye en la integridad de la piel, las mucosas y para la buena visión. No se almacena en el organismo, por lo que el exceso se elimina por vía urinaria. Su carencia puede ser causada por regímenes no equilibrados, alcoholismo crónico, diabetes, hipertiroidismo, exceso de actividad física, estados febriles prolongados, lactancia artificial, estrés, calor intenso y el uso de algunas drogas que pueden ocasionar trastornos oculares, bucales y cutáneos, cicatrización lenta y fatiga, así como anemia y trastornos en el hígado. La dosis diaria recomendada es de 50 mg.
En la segunda parte, hablaremos acerca de la vitamina B3 ó Niacina, B5 ó Ácido pantoténico, B6 ó Piridoxina, B7 ó B8 ó Biotina ó Vitamina H, B9 ácido fólico ó Vitamina M y de la B12 ó Cianocobalamina.
Ver: Vitaminas del complejo B Parte II
Ver: Vitaminas del complejo B Parte III
Fuente: Revista Salud Hoy
No. 5 Noviembre 2008
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