En México, más del 30% de los adultos mayores de 40 años padece alguna enfermedad reumática, siendo los padecimientos más comunes la artritis y la osteoartritis. Este grupo de enfermedades ataca la función de las articulaciones del cuerpo como rodillas, caderas, pies y manos, modificando la estructura de los cartílagos. Las consecuencias directas son dolor, inflamación y pérdida gradual de la movilidad.
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La glucosamina es un componente estructural de los cartílagos del cuerpo cuya producción disminuye con el paso del tiempo, el resultado es que el cartílago pierde su capacidad para actuar como absorbente de impacto produciendo dolor e inflamación. Además de la edad, la práctica del deporte también puede desencadenar lesiones en las articulaciones. Infinidad de estudios científicos en todo el mundo han dejado ver que el consumo de glucosamina resulta muy efectivo para disminuir los daños articulares y acelerar su recuperación.
Basados en nuevos trabajos experimentales, los especialistas recomiendan el consumo de glucosamina en su forma sulfato (azufre), debido a que este mineral impulsa la síntesis de colágeno, la proteína más abundante del cuerpo que mantiene nuestras articulaciones en buen estado. Por otra parte, la presencia del grupo sulfato mejora la asimilación de la propia glucosamina y promueve un mejor aspecto de piel, uñas y cabellos. No existen alimentos ricos en glucosamina, por lo que si uno desea beneficiarse de su consumo habrá que recurrir al uso de suplementos alimenticios de calidad.
Durante algún tiempo se pensó que la glucosamina no podía ser consumida por pacientes diabéticos debido a algunas características de su estructura química, sin embargo, hoy se ha comprobado que el consumo de este compuesto no altera el control de los valores de glucosa (azúcar) en sangre a largo plazo.
Los estudios más recientes han evaluado la eficacia de la glucosamina junto con la llamada condroitina. El sulfato de condroitina forma parte de una molécula proteica grande (proteoglicano) que proporciona elasticidad al cartílago. La condroitina favorece la síntesis de las células del cartílago y reduce la inflamación y el dolor en los mismos. Además, puede inhibir las enzimas que degradan los tejidos cartilaginosos.
El consumo de glucosamina y condroitina no interfiere con los tratamientos médicos a base de antiinflamatorios y analgésicos tradicionales, por lo que se pueden combinar logrando efectos favorables en plazos más cortos. Los expertos recomiendan tomar la cantidad utilizada en la mayoría de los estudios clínicos, 1500 mg de glucosamina y 1200 mg de condroitina al día, divididos en 3 tomas. El tiempo de consumo puede variar desde 4 semanas hasta los 6 meses, dependiendo de la respuesta al tratamiento.
Lic. Nut. Josué Rodríguez Sosa
Máster Internacional en Nutrición y Dietética
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