La Glucosamina es una sustancia natural que nuestro cuerpo produce durante la niñez y la juventud pero cuya producción se reduce gradualmente con el envejecimiento general del organismo. El daño en las articulaciones, en la unión de huesos y tendones del sistema óseo provoca deformaciones en manos, codos, rodillas, caderas, etc., que de no tratarse adecuadamente pueden derivar en desgastes de las terminales óseas que llegan a ser irreversibles.
La función principal de la glucosamina es la de estimular la fabricación de las sustancias necesarias para la reparación de las células dañadas por lo cual no funciona como analgésico, es decir, no disminuye el dolor inmediatamente pero si inicia un proceso de reparación del cual se empiezan a notar resultados en 2 ó 3 meses. Parece ser que algunas personas carecen de la habilidad para fabricar glucosamina y esto se ha sugerido como uno de los factores principales para el desarrollo de la osteoartritis.
No es tóxica, no causa hábito y no interfiere con otros tratamientos.
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