La riqueza en este último compuesto ha hecho que el Kelp sea un alimento propuesto para normalizar la función de la glándula tiroidea encargada del ritmo metabólico y en parte del peso corporal.
Es común escuchar de personas que acompañan sus comidas con ciertas cantidades de Kelp para mejorar el curso de padecimientos como hipo e hipertiroidismo. No obstante, se aconseja buscar el consejo de un especialista antes de iniciar un tratamiento de este tipo. En este mismo sentido, debe mencionarse que el Kelp posee en su composición cantidades interesantes de un compuesto llamado algina que puede actuar como una especie de laxante para facilitar el paso de los desechos diarios. También muchos de los consumidores han experimentado un mejor control del apetito con el consumo de algas marinas.
De igual manera, las algas marinas como el Kelp pueden estimular y mejorar la circulación de la sangre y la linfa, revitalizar y reafirmar la piel, al mismo tiempo que restablecen los niveles naturales de humedad. Por otro lado, se sabe que alimentar, oxigenar y desintoxicar la piel puede conducir a la reducción de la apariencia de la celulitis. Incluso en dietética, podemos utilizar este alimento como un buen sustituto de la sal de mesa, mientras que en Japón es un ingrediente más de alguna variedades de Sushi.
Algunas evidencias señalan que este tipo de algas marinas podría proteger contra efectos nocivos de radiaciones, metales pesados y males cardiacos. Por su origen natural, todos los nutrientes contenidos en el Kelp se absorben con facilidad y rapidez.
Lic. Nut. Josué Rodríguez Sosa
Máster Internacional en Nutrición y Dietética
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